En la iconografía de los coches clásicos de los ’70 hay uno que destaca sobre los demás por su concepto innovador, que creó escuela. Se trata del Volkswagen Golf, iniciador de la saga de los modelos compactos de tres puertas. Pero en su gama, una versión destacó sobre las demás: la deportiva “GTi” (dotada de inyección) con 110 CV de potencia.

Volkswagen había crecido después de la II Guerra Mundial entorno al “Escarabajo”, fabricado en millones de unidades en las décadas siguientes, para convertirse en el verdadero “coche del pueblo” que daba origen a su nombre. Pero en los años ’70 ya tenía unas formas y un concepto mecánico desfasados. La marca alemana –ya mundial- tenía que sustituir su utilitario con otro modelo más moderno. Pero ¿cómo reemplazar al mito?

El Golf fue creado por la filial NSU

Por otra parte, Volkswagen se había constituido a comienzos de la década de los 70 como un importante grupo industrial, tras la absorción de la histórica Auto Unión y sus marcas supervivientes (Audi y NSU). Precisamente fue esta última la encargada de desarrollar el sucesor del Escarabajo, partiendo de un proyecto que ya estaba en marcha como futuro NSU… y que se convirtió en el Golf de Volkswagen.

La carrocería fue diseñada por el italiano Giugiaro, que tenía las ideas muy claras sobre el futuro del automóvil: un “hatchback” de dos volúmenes y tres puertas, compacto y de líneas cuadrangulares (nada más opuesto al antiguo Escarabajo) y con tracción delantera.  Primero no fue muy bien recibido por la crítica, pero pronto caló hondo entre los automovilistas por su practicidad y modernidad.

Una versión deportiva a inyección: el GTi

El Golf constituyó un éxito rotundo tras su lanzamiento en 1974, pero la aparición dos años más tarde de una versión de tinte deportivo -el GTi- fue su espaldarazo definitivo, por encima incluso del innovador Golf Diesel (en aquellos tiempos no se montaban motores a gasoil en vehículos compactos). Fue apodado como “el Mini alemán”, aunque era más grande que el británico y con prestaciones muy superiores.

La ventaja del Golf GTi estaba en la inyección mecánica acoplada a su pequeño motor de sólo cuatro cilindros y 1.600 cc de origen Audi. Aunque otras marcas como BMW u Opel ya la habían introducido en otros modelos de serie, eran todos de mayor cilindrada y categoría. Pero la Bosch K-Jetronic acoplada al motor del Golf incrementaba su potencia en nada menos que 20 CV (de 90 a 110) y en todo su rango de revoluciones.

El VW Golf GTi creó una moda

Como el Golf apenas pesaba 810 Kg y disponía de una eficaz tracción delantera, el GTi se convirtió en el deportivo de moda. A ello también contribuyeron sus famosos asientos envolventes de tapizado escocés, su volante de cuero, su salpicadero plagado de relojes y sus aletines y spoilers exteriores de plástico negro combinado con rojo. Todo ello le aportaba, junto a llantas y neumáticos más anchos, un aire deportivo único en su época.

Desde 1982, el motor ganó cilindrada hasta alcanzar los 1.800 cc; aunque la potencia se limitaba a 112 CV, disponía de mucho mayor par y utilización en baja. Era capaz de alcanzar los 180 Km/h y de acelerar de 0 a 100 en menos de 9”. Pero –sobre todo- era enormemente ágil en carretera y muy rápido en paso por curva. Disponía hasta de discos de freno ventilados en el tren delantero, elementos que pronto fueron copiados por los demás fabricantes de automóviles, dando origen a una nueva raza: la de los “GTi”.

Galería Volkswagen Golf GTi

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