Trescientos cincuenta equipos disputaron durante cinco jornadas la versión Histórica del célebre Tour de Corse, prueba tradicional del Campeonato del Mundo de Rallyes. Un evento que celebraba su 21ª edición sobre las reviradas carreteras de la isla de Córcega, contando con abundantes pilotos profesionales y muchos especialistas corsos.

El Tour de Corse es una de las pruebas míticas del Mundial de Rallyes. Celebrado desde los años ’40 y famoso desde los ’60, es un rallye de talla equivalente al Montecarlo o al Acrópolis, pero exclusivamente sobre asfalto. Su mayor dificultad son las estrechas y reviradas carreteras de la isla, que impiden realizar cómodamente hasta los enlaces entre las distintas pruebas especiales.

Un rallye para volantistas

El Tour de Corse siempre ha sido un rallye para especialistas en asfalto, para “volantistas” como se les llamaba en su época. Y entre ellos han destacado muchos pilotos locales, los mejores conocedores de sus carreteras. Este año se contaban muchos en las distintas categorías, así como pilotos “mundialistas” como Alain Oreille, doble campeón del mundo de rallyes.

Para la edición Histórica del Tour de Corse se admitían vehículos VHC FIA entre 1947 y 1985 para la categoría de Velocidad (aunque oficialmente sólo puede ganar uno anterior a 1976) y VHRS FIA entre 1947 y 1990 para la categoría de Regularidad, subdividida en cuatro medias diferentes, de más baja a más alta. También se admitían los “Legend” de exhibición no competitiva.

Cinco días de rallye y mil kilómetros

La prueba comenzó el martes y acabó el sábado en Porto Vecchio, disputándose dieciocho pruebas especiales –en un recorrido de mil kilómetros- todas ellas de día para garantizar la seguridad. Con 350 coches en la caravana, el principal problema del organizador eran los retrasos debidos a accidentes, aunque se consiguió evitarlos en su mayoría. Porque accidentes tampoco faltaron…

En Competición, la lucha empezó con un “mano a mano” entre los pilotos corsos Marc Vallicioni (BMW M3) y Youness El Kadoui (Porsche Carrera), pero ambos se salieron de la carretera. Christophe Casanova tomó el relevo sobre su BMW M3 en su duelo particular con Alain Oreille (Porsche 911). Pero en la primera especial del último día, Oreille accidentó irreparablemente su Porsche y dejó el camino libre a Casanova para obtener la victoria.  Aunque oficialmente fue declarado ganador el Ford Escort Mk2 de Agostini (segundo en la meta), ya que debe ser un vehículo del periodo E a J1 (más antiguo) el triunfador.

Cuatro medias diferentes en Regularidad

Entre las cuatro categorías de Regularidad también estuvo muy disputada la primera posición. En la media más alta ganó el Porsche Carrera de Kauffman, en la segunda el Peugeot 205 GTI de Albertini, en la tercera el Ford Escort RS de Laroque y, en la lenta, el Aston Martin DB2 de Faymonville. Algunos participantes pedían una jornada más de competición. Lo que es seguro es que habrá una 22ª edición del Tour de Corse Historique el año próximo.

Galería Tour de Corse Historique

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