El Simca 1000 fabricado por la empresa Barreiros fue el principal rival del Renault 8 y del SEAT 850 a mediados de los ’60. Esta franquicia francesa, adquirida por el empresario Eduardo Barreiros, fue un gran éxito en el mercado español durante más de una década. Finalizó su vida comercial bajo la marca Chrysler, que compró Simca en los años ’70.

 

El Simca 1000 fue un icono de la automoción española de las décadas de los ’60 y ’70. Formó parte de la “segunda generación” de turismos populares que llegó con la década de 1960 y que pobló nuestras carreteras y ciudades de coches. Pero una de sus diferencias es que nació de una iniciativa privada, sin apoyo oficial, como era el caso de SEAT o Renault. Fue fruto del esfuerzo personal de Eduardo Barreiros, un gran industrial y magnífico empresario de la época.

Barreiros logró la patente del Simca 1000

Barreiros comenzó fabricando camiones bajo su propia marca, planteando una competencia a los Pegaso fabricado por ENASA, una de las empresas del Instituto Nacional de Industria. Era un “David contra Goliat” del que don Eduardo salió bastante bien parado. No contento con eso, decidió fabricar automóviles por su cuenta. Para ello consiguió la franquicia de marcas extranjeras, como la norteamericana Dodge o la francesa Simca (ambas de Chrysler). Y, sin duda, el modelo más popular salido de la fábrica de Villaverde, fue el Simca 1000.

Diseñado en Francia como rival del Renault Dauphine (y del más moderno R8, con el que guardaba gran similitud de líneas), el Simca 1000 fue presentado en el Salón de Paris de 1961. Tenía un tamaño muy compacto, formas rectilíneas y cuadrangulares fruto del diseñador Mario Revelli, muy distintas del Dauphine. Contaba con motor trasero y cuatro puertas, con unas dimensiones muy reducidas (3.784 mm de longitud, 1.473 de anchura y 720 Kg de peso).

Simca lo denominó “1000” por su cilindrada

Su motor de un litro de cilindrada (994 cc) daba nombre al modelo que, por primera vez, empleaba un número en la nomenclatura de Simca. Con 45 CV de potencia era capaz de desplazar a cinco pasajeros y su equipaje a 120 Km/h por carretera. Y su tamaño le permitía callejear y aparcar bien en las ciudades. El público lo aceptó con entusiasmo: nada menos que 160.000 unidades se vendieron durante 1962.

Eduardo Barreiros logró instalar la cadena de montaje del Simca 1000 en su factoría de Villaverde, en Madrid, en 1965. Aún era un coche novedoso en un mercado nacional muy pobre de vehículos. Se ofreció en dos versiones: Standard y GL (Gran Lujo), con el mismo motor pero acabados distintos, bajo el slogan “El cinco plazas con nervio”. La calidad de terminación de los coches españoles fue excelente y su fama de robustez y prestaciones elevó al Simca 1000 –incluso- por encima de sus rivales de segmento.

Mejoras y más versiones casi cada año

Durante los años siguientes, el modelo fue mejorado constantemente. La potencia del motor pasó de 45 a 50 CV. Desde 1966 se ofreció exclusiva pintura metalizada o radio en la versión más equipada, la GLE. Se ofreció opcionalmente también un cambio automático, o una versión “comercial” sin asiento trasero. Las prestaciones deportivas se ensalzaron en la versión GT con 1.200 cc, que se usó de base para el “Desafío Simca”, la primera copa de promoción en rallyes del automovilismo español, iniciada a finales de los ’60.

 

En Francia, pasada la época de colaboración entre Simca y Abarth (de la que nacieron las versiones de 1.150 cc con potencias de hasta 85 CV), la propia marca lanzó el modelo Simca Rallye. Con motor de 1.300 cc y muy poco peso, ofrecía prestaciones deportivas extraordinarias. Durante la década siguiente le sucedieron las versiones “Rallye 2” y “Rallye 3”, que llegaron a ofrecer desde 82 hasta 103 CV de serie. En España se produjo sólo el Rallye 2 en 1976, pero con menos potencia (63 CV) que su hermano francés, aunque con su misma estética.

Acabados más lujosos o más básicos

Durante la fabricación del Simca 1000 y sus derivados (tanto las versiones económicas con 900 cc como las deportivas Rallye) se realizaron varias actualizaciones estéticas y mecánicas. La primera a partir de 1968, con faros redondos más grandes y pilotos traseros cuadrangulares. La segunda desde 1978, con retoques en techo y capó y el gran cambio estético que supusieron los enormes faros rectangulares. La dirección de tornillo se cambió por otra de cremallera y se mejoraron suspensiones y frenos.

La marca norteamericana Chrysler tomó el control de Simca durante los años ’60 y fue implantando su presencia oficial en todos los países del mundo, incluida España desde 1970. Aun así, el pequeño Simca 1000 se mantuvo en producción hasta 1978. Fue sustituido por el nuevo “tracción delantera” compacto de la marca, el Horizon. Durante casi dos décadas se fabricó en distintos países como Francia, España, Alemania, Inglaterra, Países Bajos… y hasta en EE.UU. y Canadá. Se vendieron más de millón y medio de unidades, más de 232.000 producidos en Villaverde.

 

Galería Simca 1000

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