SEAT 800

El primer SEAT auténticamente español fue el 800, una versión autóctona del 600 dotado de  chasis alargado y cuatro puertas. Se fabricó hasta 1967 y tuvo muchas utilidades, como taxi o coche oficial. Nunca tuvo un equivalente en FIAT y eso lo convierte en una rareza nacional.

A mediados de los años ’50 cualquier coche que fuera capaz de rodar era apto para todo. El SEAT 600 fue para España mucho más que el FIAT 500 para Italia: un vehículo multidisciplinar, capaz para un ingente número de pasajeros y para transportar todo tipo de cargas. Si el –hoy diminuto- 600 era capaz de acoger a una familia con cinco, seis o siete miembros, la “Formichetta” cargaba casi tanta mercancía como un 2CV furgoneta.

Con cuatro puertas, el 800 era “más coche”

A falta de coches de mayor tamaño a precio contenido –el 1500 se iba de precio a la mayoría de las familias- y en el tiempo intermedio hasta que hizo su aparición el 850, SEAT creó el 800. Algunos clientes demandaban mayor espacio y accesibilidad a las plazas traseras y, en la competencia, ya estaban a la venta el Renault Dauphine, incluso el R8.

FIAT ofreció a la filial española producir el Multipla existente en Italia, que era lo que hoy conocemos por “monovolumen”. El alargamiento se conseguía pasando al conductor a una tercera fila de asientos ocupando la zona del capó delantero. La carrocería ya no parecía un 600, sino un pequeño “microbús” con forma de gota de agua. Y su columna de dirección invertida complicaba bastante la maniobrabilidad. SEAT rechazó la oferta y decidió crear su propio modelo.

El SEAT 800 fue una creación de Carrocerías Costa 

Carrocerías Costa estuvo en esa época muy próxima a la marca de Martorell: desarrollando prototipos y versiones especiales. Su propuesta a la dirección de SEAT consistía en cortar la carrocería de un 600 en dos y añadir en el centro un “aro” de 18 cm de longitud, que permitiera montar dos portezuelas posteriores. La solución presentada en 1962 sobre un primitivo 600 N fue aceptada, aunque luego se fabricó sobre el nuevo 600 D.

Presentado oficialmente en la Feria de Muestras de Barcelona de 1963, no fue puesto a la venta hasta el año siguiente (quizá ya algo tarde). SEAT enviaba carrocerías sin pintar a las instalaciones de Costa en Tarrasa, donde se cortaban y resoldaban con la nueva sección, que incluía el montante central entre las puertas. Esos 18 cm adicionales beneficiaban exclusivamente a las plazas traseras.

Fabricación artesanal entre SEAT y Costa

Costa rediseñó las puertas delanteras del 600 D (aún “suicidas”), acortando un poco su longitud para que cupieran las traseras, más pequeñas y de diseño completamente original. Ambas se articulaban sobre el montante central. Atrás no cabían elevalunas, así que se instaló un deflector de compás para refrigerar a los pasajeros posteriores. Los nuevos 800 retornaban a fábrica para ser pintados y terminados en la cadena del 600, lo que resultaba lento y poco productivo.

Respecto al 600 D, con el que compartía el motor de 767 cc y 29,5 CV, el 800 era 35 Kg más pesado, aunque también tenía una batalla alargada hasta los 2.180 mm que lo hacía más estable en curva, sobre todo con los neumáticos diagonales de aquella época. Aunque largo, tampoco quedaba desproporcionado, sino que era un acierto de diseño.

El 800 era un SEAT exclusivo, más que un 600

Los Concesionarios de SEAT lucieron el nuevo modelo a partir de 1964, ofreciéndolo a 75.000 pts, que era un “pico” más que el 600, a cambio de la exclusividad que daban las cuatro puertas. El 800 estuvo en producción hasta 1967, pero la llegada del 850 (también en versión de 4 puertas) acabó de rematarlo, tras sólo 18.000 unidades fabricadas. Una lástima, porque era un magnífico coche urbano y hasta inter-urbano.

Las últimas unidades, que ya no tenían aceptación entre clientes normales, fueron adjudicadas al Ejército, como coche oficial de servicio. Y la creación de los “Micro-Taxis” en las grandes ciudades (más pequeños, pero con tarifas más baratas que los taxis normales) absorbió otra parte de la oferta del SEAT 800 hasta su extinción. Actualmente son muy raros de ver, pero son parte de la historia de la automoción española de los años ’60.

Galería SEAT 800

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