Pablo Gimeno

Pablo Gimeno Valledor

(Madrid, 1949)

Aficionado desde siempre al automóvil y, en especial, a su vertiente histórica, con especial interés en todo en lo referente a España, escribiendo regularmente artículos desde 1978 además de publicar una veintena de libros, siempre sobre temas españoles e inéditos, ya sean marcas, modelos, o competiciones nacionales.

Aunque no muy conocido, este piloto fue con casi total probabilidad el primer español en lograr ser piloto oficial de una marca importante en el momento del máximo esplendor deportivo de la misma, además de conseguir grandes triunfos internacionales en España y fuera de ella.

Emigrante a Francia

Rafael Manso de Zúñiga, natural de Zarauz, fue siempre un apasionado de la mecánica y de la competición, formándose como mecánico de motocicletas primero y de automóviles después, si bien su gran deseo eran las carreras, y como en España no veía posibilidades de hacerlo y él no tenía recursos, decidió irse a Francia buscando trabajo en fábricas de automóviles que tuvieran actividad deportiva, logrando entrar en 1924 en Chenard Walcker.

La citada marca era una de las más importantes del país vecino entre las de nivel medio alto, siendo además técnicamente innovadora, y en los primeros años veinte decidió implicarse en la competición como una manera de asentar su imagen y de destacarse con respecto a sus competidores, ya que esos eran años en los que las mas marcas presentes en el mercado eran muchas, siendo una de las primeras firmas de turismos en adoptar las válvulas en culata.

Una carrera de 24 Horas en Le Mans

Y fue en 1923 cuando unos entusiastas del llamado Automóvil Club del Oeste decidieron poner en pie una prueba muy dura para turismos, concretamente de 24 horas rodando en circuito, lo que dio nacimiento a las célebres 24 Horas de Le Mans, acudiendo Chenard Walcker a la misma y logrando la victoria, clasificando también a otros dos de sus coches en el segundo y séptimo puestos, pasando así esta marca a adquirir una imagen y un prestigio que la situó por encima de sus concurrentes en el mercado, decidiendo sus responsables proseguir en la competición creando un equipo profesional, tanto de técnicos como de pilotos.

Un equipo oficial de resistencia precisa siempre de varios pilotos, como mínimo de dos por coche más algún o algunos suplentes, y el destino quiso que fuera en esos momentos cuando nuestro protagonista llamó a la puerta de Chenard Walcker, llegando por tanto en el momento preciso por cuanto la firma precisaba además de un piloto probador, valorándose mucho su calidad como mecánico capaz  de dar datos precisos a los ingenieros además de ser en pista lo suficientemente rápido y, algo importante, ser un piloto que no cometía errores, siendo conocido en la firma como “Manso”.

Primer piloto español en Le Mans

Y de esta manera, formando parte del equipo oficial de Chenard Walcker, debutó nada menos que en las 24 Horas de Le Mans de 1924 siendo el primer español en correr dicha prueba. El equipo alineó seis coches, un 4 litros, un 3 litros, dos de 2 litros y otros dos de 1,5 litros, llevando Manso de Zúñiga uno de los 2 litros (Nº 30) formando equipo con Dauvergne, ascendiendo posiciones a medida que los abandonos se sucedían, llegándose así a la última hora en la que su coche sufrió el blocaje del servofreno ¡a tres metros de la meta! justo cuando el reloj iba a marcar las 16 horas poniendo fin a la carrera, si bien logró clasificarse en el quinto puesto siendo primero de los dos litros, ya que había cubierto el kilometraje mínimo exigido. Buen resultado en definitiva.

En 1925 la firma puso en liza dos modelos que, en términos de cilindrada, estaban casi en los extremos, ya que se trataba de los rápidos 4 litros de ocho cilindros en línea, y de unos pequeños modelos de 1.100 cc de cuatro cilindros con carrocería más aerodinámica de lo que era habitual entonces y que estaba diseñado y construido para la competición, y como las carreras de resistencia estaban destinadas a los turismos puestos a la venta, el pequeño Chenard Walcker se ofertaba en catálogo… pero a un precio disuasorio, y es que eso de darle la vuelta a los reglamentos es tan viejo como el automóvil.

Revés en las 24 Horas de Spa

De nuevo volvió nuestro protagonista a Le Mans en 1925 formando equipo con Glaszmann al volante de uno de los nuevos 1.100 clasificándose décimos y primeros de su clase, y con el mismo compañero aunque al volante de uno de los 4 litros participó en las 24 Horas de Bélgica yendo primeros cuando ya nadie podía amenazarles, pero Glaszmann se salió en la última vuelta, lo que supuso una gran decepción para el guipuzcoano aunque no tanto para la marca ya que la victoria pasó al 4 litros de Lagache que iba segundo.

En 1926 Chenard Walcker decidió reducir el presupuesto de competición dado que el prestigio perseguido ya se había logrado, centrando el esfuerzo en los eficaces 1.100 cc a los que dotaron de un compresor volumétrico dando 75 caballos, potencia que dada la ligereza de esos coches y su buena aerodinámica les permitía buenas prestaciones, acudiendo la marca a diversas pruebas.

Victoria en San Sebastián

En las 24 Horas de Bélgica (Spa Francorchamps) el equipo Manso de Zúñiga – Pisart quedó quinto absoluto y segundo de su categoría, y en las XII Horas de San Sebastián, con Leonard como compañero, logró la victoria absoluta en la que era entonces una de las más prestigiosas carreras de resistencia de Europa, siendo el final apoteósico con un público enardecido viendo a un paisano en cabeza de la prueba prácticamente desde el principio de la misma, habiendo recorrido 1.245 kilómetros a 103,780 Km/h. Manso de Zúñiga fue profeta en su tierra.

Quedaba aún la Copa Boillot en Francia, carrera en la Manso de Zúñiga llegó a ir primero, pero al que una larga parada relegó al tercer lugar, poniendo Chenard Walcker fin a sus participaciones deportivas tras esta carrera, si bien volveremos a ver a nuestro compatriota en Lasarte en 1928, en el GP de España para Vehículos Sport al volante de un Auburn, debiendo abandonar. A partir de ese momento no vuelve a aparecer hasta los años cincuenta ligado a los Pegaso Z-102 como probador en Madrid, siendo en ENASA en donde se jubiló.

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