Pablo Gimeno

Pablo Gimeno Valledor

(Madrid, 1949)

Aficionado desde siempre al automóvil y, en especial, a su vertiente histórica, con especial interés en todo en lo referente a España, escribiendo regularmente artículos desde 1978 además de publicar una veintena de libros, siempre sobre temas españoles e inéditos, ya sean marcas, modelos, o competiciones nacionales.

De origen bilbaíno, Joaquín Palacio fue un piloto de larga vida profesional, ya que, nacido en 1901, estuvo corriendo hasta entrados los años cincuenta siendo ya abuelo. Su familia tenía un negocio de vinos, y a él le gustaron siempre los caballos y los automóviles, especialmente la competición automovilística.

Carreras de alto nivel

Según los datos que tenemos, fue en 1925 cuando tuvo lugar su primera participación en una carrera al volante de un Amilcar, concretamente la subida a Urquiola, participando después en Lasarte con un coche de la misma marca, logrando su primera victoria de clase y absoluta a los mandos del Austin de 750 cc de su amigo Zubiaga en las 6 Horas de Castilla.

No mucho después se hizo con un Bugatti T35 con el que, siguiendo los pasos de Zubiaga, se inscribió en la Targa Florio de 1927, logrando un soberbio quinto lugar, lo que supuso uno de los primeros hitos internacionales de nuestro automovilismo.

 

En ese mismo año se hizo con el que fue probablemente el primer Maserati puesto a la venta por los hermanos Maserati que inicialmente fabricaban sus coches para ellos mismos -su negocio era la fabricación de bujías- y que cuando desarrollaban otro, vendían alguno de los anteriores, inscribiendo ese coche en el GP de España en Lasarte, pero ya en los entrenamientos se vio que el coche estaba en muy mal estado dando sólo una vuelta en la carrera, y de camino a Italia para ser reparado, se incendió durante el trayecto, volviendo más tarde a encontrar otra vez a Palacio en Lasarte con un Bugatti T43.

Gran Premio de España en Montjuich

En 1933 la barcelonesa Peña Rhin organizó el primer Gran Premio automovilista en el circuito de Montjuich, participando Palacio con un viejo Bugatti T35 frente a coches muy superiores como eran los Alfa Romeo Monza y diversos Bugatti, pero aún así logró acabar tercero, formando en 1934 con el conde de Villapadierna la Escudería VIPAL, acrónimo de Villapadierna – Palacio, comprando dos de los nuevos Maserati 8CM, debutando Palacio con él en Montjuich quedando 5º y primer no-Alfa Romeo tras una carrera que le dejó exhausto, cosa que muy probablemente ocurría también con su cuenta bancaria, retirándose de la competición temporalmente tras poner a la venta el Maserati.

Los años de los Pegaso

Lamentablemente, la retirada fue larga debido a la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, encontrándonos de nuevo con Joaquín Palacio en 1946 en el primero de los Grandes Premios de la Peña Rhin disputados en el circuito de Pedralbes, alquilando un veterano Maserati 4 CM técnicamente muy superado y que estaba en pésimo estado, debiendo abandonar a las pocas vueltas por una fuga en el depósito de gasolina.

Y fue en 1951, con 50 años a sus espaldas, cuando ENASA lo fichó para los nuevos deportivos Pegaso Z-102, haciendo tanto de probador como de piloto, logrando victorias a veces espectaculares, como la de Montjuich en 1954, o su magnífica actuación a finales de ese año en la carrera Panamericana que, aunque acabó en accidente, demostró la calidad del coche y del piloto, participando en numerosas carreras en cuesta en España, Francia y Suiza casi siempre con buenos resultados, poniendo fin a esa etapa desde 1955 cuando la aventura de los Z-102 llegó a su fin, si bien en 1956 le vimos correr con un Jaguar D en Spa Francorchamps.

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