Entre los grandes hombres que han construido la historia de la marca Citroën, Paul Magès merece un puesto destacado como padre de la legendaria suspensión hidroneumática. En 1942, entró en el equipo de André Lefebvre para estudiar un nuevo sistema de suspensión para el 2CV. Y concibió más tarde las revolucionarias suspensiones hidroneumáticas que debutaron en 1954 en el Traction Avant 15 Six H y, posteriormente, en modelos como los DS, GS, SM, CX y Xantia.

 

Paul Ernest Mary Magès nació en Aussois, Saboya, el 9 de marzo de 1908. En agosto de 1925, después de terminar en la escuela profesional entró, con apenas 17 años, como diseñador en Citroën. Además de efectuar su trabajo con una rapidez y una precisión excepcionales, sugería constantemente nuevas ideas y soluciones. A finales de la década de 1920, propuso una reorganización completa del departamento “Gutenberg” (así llamado por el nombre de la calle que lo atravesaba) de la fábrica del Quai de Javel donde se fabricaban los motores.

Màges era un gran organizador de trabajo

André Citroën en persona lo nombró jefe de la programación de ese sector, pero él fue más allá y reorganizó otros dos: los de soldadura y producción de los sistemas eléctricos. Paul Magès tenía solo 22 años. En 1934 ascendió a subjefe del importantísimo departamento de transportes. Dos años más tarde reestructuró el departamento de reparaciones y, en 1938, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, fue nombrado jefe del llamado departamento de “Súper Control”, la estructura que se ocupaba de supervisar cada uno de los departamentos de la empresa.

En aquellos años, Citroën estaba dirigida por Pierre Jules Boulanger, nombrado presidente después del fallecimiento del fundador en julio de 1935. Fue el mismo Boulanger quién, en septiembre de 1942, invitó a Magès a incorporarse al grupo de colaboradores de André Lefebvre, el ingeniero que proyectaba el futuro de Citroën: el TPV y el VGD, es decir, los futuros 2CV y DS.

Màges fue el padre de la suspensión hidraúlica

Magès ya había hecho prácticas con la hidráulica: para el furgón TUB (Type Utilitaire B), presentado poco antes de la Guerra y del que se fabricaron muy pocas unidades; y para los vehículos industriales pesados de Citroën. Había desarrollado un sistema de regulación automática de la frenada en función de la carga, un dispositivo que se reutilizó y se mejoró en otros vehículos posteriores de la marca.

En el grupo de Lefebvre, el primer encargo para Magès fue el estudio de una suspensión innovadora para el futuro 2CV. Se dice que, en la oficina de Paul Magès había una frase en la pared donde se leía “todos creían que era imposible salvo un tonto que no lo sabía y lo hizo”. Paul Magès pensaba que todo era posible y que, simplemente bastaba con estudiar cómo hacerlo. Y lo hizo: en 1944, después de dos años de experimentos y pruebas que se mantuvieron incluso bajo los bombardeos, el primer automóvil dotado de una nueva y revolucionaria suspensión estaba listo: el 2CV.

Una mezcla de gas y líquido separados por una membrana

Así funcionaba el primer 2CV hidroneumático: cuatro esferas (una por rueda) contenían gas separado del líquido mediante una membrana de corcho. Sobre el papel, todo parecía perfecto. El problema era que el corcho no resistía la presión y se rompía en el primer bache. Y en 1944 si había algo abundante eran los baches en las carreteras. Puesto que era imposible eliminarlos todos, hacía falta sustituir el material del diafragma para lo cual, la experiencia de Michelin con la goma resultó ideal.

Los resultados obtenidos por Paul Magès fueron tan sorprendentes que se le pidió que continuara con su proyecto y la empresa le concedió algunos colaboradores más para ocuparse de esta nueva suspensión a tiempo completo. Pierre Jules Boulanger, sin embargo, tenía prisa por presentar el TPV (lo hizo finalmente en 1948) y para la suspensión del 2CV escogió otro sistema también inédito: muelles helicoidales y amortiguadores de fricción con interacción entre las suspensión delantera y trasera.

Citroën Traction Avant 15 Six H

La primera aplicación práctica de la suspensión hidroneumática que caracterizaría a las grandes berlinas de Citroën en los años sucesivos llegó en 1954 con el lanzamiento del Traction Avant 15 Six H (la “H” significaba Hidroneumático). La solución elegida fue un tipo híbrido entre la suspensión tradicional delantera y la hidroneumática autonivelante en el eje posterior donde el coche eliminaba la diferencia de altura producida por la carga. ¡Un triunfo! La nueva suspensión absorbía con eficacia los obstáculos y mantenía el coche siempre en un plano horizontal independientemente de la carga.

El primer coche que montó esta suspensión en las cuatro ruedas fue el DS19 de 1955 y, desde 1970, numerosos modelos de la marca como los GS, SM, CX, GSA, BX, XM, XANTIA, C5 y C6, coches de gama media y alta, también la utilizaron. Paul Magès firmó asimismo otras maravillas tecnológicas como la dirección “Di.Ra.Vi.” que equipó los SM, CX y las versiones V6 del XM, en una época en la que la electrónica todavía no se había desarrollado suficientemente. Falleció en 1999, a los 92 años de edad.

Galería Paul Màges

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.