Hace 90 años, en 1931, Mercedes logró una heroica victoria en las Mille Miglia italianas gracias a Rudolf Caracciola y al imponente SSKL. Caracciola se convirtió en el primer “no-italiano” que ganaba la ya célebre prueba entre Brescia, Roma y Brescia.

Las Mille Miglia originales  se disputaron entre 1927 y 1957 y movilizaban a media Italia, que se echaba a las cunetas a presenciar una carrera única. Mil Millas (1.600 Km) por una ruta de carreteras ordinarias, conectando la ciudad de Brescia, al norte, con la capital –Roma- y regreso. Todo de una vez, sin más paradas que las necesarias para repostar.

Mil Millas entre Brescia, Roma y Brescia

En 1931 la ruta de las Mille Miglia llevaba desde Brescia a Parma y Bolonia; y cruzando los Apeninos, a Florencia y, por Siena, a Roma. La vuelta era por la costa adriática, vía Rímini, de nuevo Bolonia, Verona y finalmente, Brescia. Los pilotos italianos llevaban la ventaja del conocimiento del terreno y también de los puntos de reavituallamiento.

El equipo Mercedes, dirigido por Alfred Neubauer tenía sólo cuatro puntos de parada, porque tenía que economizar recursos, ya que la empresa no estaba en un buen momento económico y su inscripción en la prueba fue como “equipo privado”. El “crac” financiero de 1929 había afectado seriamente a la marca alemana, que había congelado su presupuesto para carreras.

Mercedes-Benz SSKL

El coche elegido fue el “SSK Model 1931”, que no fue oficialmente denominado “SSKL” (“Super-Sport-Kurz-Leicht”) hasta el año siguiente. Sólo se construyeron cuatro unidades, todas ellas para competición. El mayor trabajo de preparación del pequeño equipo de técnicos dirigidos por el profesor Hans Nivel fue aligerar el pesado coche. Empleó chapa más fina en el chasis y perforaron numerosos agujeros por todas partes, reduciendo 125 Kg el peso, aunque aún daba 1.325 Kg en la báscula.

El motor de seis cilindros y 7.069 cc también fue mejorado, equipándolo de un compresor volumétrico Roots. Con esta sobrealimentación elevó su potencia hasta 300 CV, lo que le permitía alcanzar los 235 Km/h de velocidad punta. Rudolf Caracciola fue el piloto elegido para estas Mille Miglia, acompañado por Wilhelm Sebastian como copiloto y mecánico.

Mille Miglia, una carrera única

El enorme coche blanco tomó la salida a las 3h12’ del 12 de abril de 1931 para afrontar los 1.635 Km de recorrido. Las carreteras de la época eran estrechas y atravesando continuos puertos de montaña. Caracciola sólo pudo pisar a fondo en la última parte, más llana, explotando toda la caballería de su motor.

“Durante dieciséis horas estuve al volante –contaba Caracciola- durante dieciséis horas cruzamos a lo largo y ancho Italia, buscando nuestro camino con los halos de los faros durante la noche, luego con las primeras luces del amanecer… durante dieciséis horas no tuve ni idea de nuestra posición entre un centenar de coches”. Al cruzar la línea de meta de Brescia se encontró con Alfred Neubauer, que estaba como loco y bailando de alegría. “Aún no había comprendido qué había sucedido y por fin caí: ¡habíamos ganado las Mille Miglia!”. Y delante de 150 equipos, la mayoría locales.

El mejor piloto de las “Flechas de Plata”

Rudolf Caracciola fue la estrella de la Era de las “Flechas de Plata” en los años ’30. Se proclamó campeón de Europa de Grand Prix (la actual F1) en 1935, 1937 y 1938; y, por tres veces, campeón Europeo de Montaña. Había nacido en 1901 en Remagen y falleció en 1959 a la prematura edad de 58 años.

Aquel año, Caracciola y Sebastian ganaron las V Mille Miglia de 1931 con un tiempo record de 16 horas, 10 minutos y 10 segundos, a 101,6 Km/h de velocidad media en los 1.635 Km de prueba. En su época causó sensación tal marca, ya que hasta el momento ningún coche había superados los 100 Km/h de media. Y, además, Caracciola se convirtió en el primer piloto extranjero que vencía la carrera más italiana de todas.

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