Reunimos cinco modelos que estuvieron a punto de arruinar –si no lo consiguieron- a sus fabricantes. Algunos fueron proyectos económicamente inviables, pero otros estuvieron soportados por grandes constructores y no pudieron evitar un fracaso comercial. Entre ellos está el Tucker Torpedo, el Ford Edsel, el NSU R80, el DeLorean MC12 y hasta el reciente Maybach 62.

 

Las marcas celebran habitualmente sus éxitos comerciales y sus modelos “best seller”, pero suelen ocultar tras la cortina del olvido aquellos fracasos comerciales que hicieron mella en su economía y en su fama. Por una u otra razón hay automóviles míticos… por ser ruinosos. A veces por adelantarse a su tiempo o por una mala gestión empresarial, no por sus cualidades mecánicas. Aquí tenemos algunos de los casos más famosos, que actualmente se pagan como si hubieran triunfado.

Tucker Torpedo de 1948

Preston Thomas Tucker era el ejemplo del empresario emprendedor americano. Antes de la II Guerra Mundial pasó de propietario de gasolineras a asociarse con el constructor de coches de competición Henry Miller. Este era uno de los “gurús” de las 500 Millas de Indianapolis en su tiempo y construía revolucionarios coches de tracción delantera. Tucker se hizo rico y famoso durante la contienda mundial como fabricante de armamento para el Ejército norteamericano, con interesantes invenciones.

Con la llegada de la paz, decidió fabricar el mejor automóvil de EE.UU. desafiando –gran error- a las grandes corporaciones de Detroit. Su Tucker Torpedo aparecido en 1948 era revolucionario: llevaba motor trasero de 6 cilindros bóxer con inyección de combustible, suspensiones independientes, frenos de disco y hasta estructura de seguridad integrada en la carrocería. Y un gran faro central lo distinguía de sus coetáneos. Sin embargo, una maniobra política de las empresas automovilísticas rivales le impidió producirlo en serie. Sólo se hicieron cincuenta unidades, hoy muy cotizadas.

Ford Edsel de 1957

Una decena de años más tarde, la todopoderosa Ford cometió un gran error comercial. Intentando crear una nueva rama intermedia entre la lujosa Mercury y la popular Ford, invirtió 400 millones de dólares en un modelo que llevaba el nombre del hijo de Henry Ford, Edsel. Fue una inmensa operación interna sin consultar al consumidor. Cuando el Ford Edsel fue lanzado a bombo y platillo en 1957, el público le dio la espalda. Su calandra fue juzgada horrible, su fiabilidad, cuestionable y los precios, inadmisibles. Toda la red de concesionarios y todas las expectativas de Ford se hundieron con el Edsel en apenas dos años.

Los más grandes también pueden equivocarse, pero suelen rehacerse de sus pérdidas, cosa que raras veces sucede con marcas más pequeñas. Para coches desastrosos, ahí tenemos al NSU RO80. Aunque parezca extraño, esta berlina obtuvo el preciado galardón del “Car of the Year” en 1967. Tenía todos los ingredientes: un revolucionario motor rotativo Wankel, cambio semiautomático, suspensiones independientes, cuatro frenos de disco, una silueta moderna y atractiva… ¿Por qué no funcionó?

NSU RO80 Walkel de 1967

El motor trirrotor sufría innumerables problemas de estanqueidad que obligaban a contínuas reparaciones en garantía. El coste fue muy alto, especialmente en la reputación de NSU. Aunque el motor se perfeccionó y el RO80 estuvo a la venta durante una década, fue un fracaso financiero que terminó hundiendo la longeva empresa alemana. Finalmente fue adquirida por el Grupo Volkswagen-Audi en 1969 y desapareció como fabricante de automóviles.

 

Otras marcas, como Tucker, fueron “flor de un día”. Aunque la creada por el famoso directivo automovilístico John DeLorean tenía más visos de perdurar. Sobre todo con el respaldo del Gobierno Británico. El proyecto original se basaba en una carrocería de plástico propulsada por un motor rotativo, pero finalmente se eligió un monocasco de acero inoxidable con un motor de origen Renault en posición central y puertas de “alas de gaviota”. La fabricación fue una odisea, con contínuos retrasos y aumentos de costes. Cuando finalmente vio la luz, el DeLorean DMC12 costaba más de doble de lo previsto… y sólo se vendió la mitad de lo producido en 1981, llevando la empresa a la quiebra. Su mito se debe a la película “Regreso al Futuro” realizada años después.

Maybach 62 de 1990

Como el mejor escribano echa un borrón, Mercedes-Benz también ha tenido el suyo en el relanzamiento de la legendaria marca Maybach. Sus grandes berlinas de lujo causaron furor en el Continente durante el periodo entre-guerras. Y Mercedes quiso revitalizarla en 1990 como rival de Rolls-Royce o Bentley. El moderno Maybach 62 (se vendía por metros, como los yates) contaba con un enorme motor V12 biturbo y un confort interior regio. Puede que la carrocería no fuera demasiado impactante, pero sí impresionante. Sin embargo no se alcanzaron los niveles de ventas previstos y en 2012 dejó de ser marca independiente para convertirse en una terminación de lujo de los Clase S.  

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