Elvis Presley -el “Rey del Rock”- sentía una atracción especial por los lujosos Cadillac: durante su vida compró unos doscientos, que acostumbraba a regalar a sus amigos. El más célebre fue el Cadillac Fleetwood de 1954 de color rosa, que aún se asocia con su imagen. Pero tuvo otros muchos más personalizados, de colores únicos y con acabados extravagantes. Muchos perfectamente documentados y que a veces salen a la venta por precios astronómicos.

 

Rico, famoso, querido por su público… Elvis Presley tuvo una larga y fructífera carrera musical que compartió con sus otras pasiones. Una de ellas fueron los automóviles, que compró por centenares. Sin embargo, no solía conservarlos durante mucho tiempo, regalándolos con gran generosidad a sus amigos y colaboradores. El dinero no era el problema.

Elvis sentía pasión por Cadillac

Durante su servicio militar en Europa condujo un deportivo BMW 507, que aún se conserva y ha sido minuciosamente restaurado. Y también poseyó más tarde otros coches procedentes del Viejo Continente, como un De Tomaso Pantera de color amarillo. La leyenda cuenta que descargó contra él el cargador de su revolver cuando un día se negó a arrancar, dejándole mal delante de su novia…

 

Pero para Elvis sólo había una marca de automóviles: Cadillac. En su época eran los coches más lujosos y potentes que salían de las fábricas de Detroit y, una estrella de la música no podía viajar en un coche inferior. Aunque Elvis compró su primer Cadillac de segunda mano: un Fleetwood 60, modelo 1954, de color rosa. No lo pidió con ese tono: era el que tenía. Con él realizó una famosa gira por el sur de EE.UU. junto a su banda, The Blue Moon Boys.

Un Cadillac tras otro…

Siempre dijo que aquel Cadillac rosa fue su coche preferido, aunque acabó prendiéndose fuego unos meses después. Esta vez compraría uno nuevo, del mismo modelo pero de color azul con techo negro. Inmediatamente lo mandó pintar de rosa como el anterior, para regalárselo a su madre… que no tenía carnet de conducir y nunca lo usó. Aún hoy se conserva en su museo y existen numerosas réplicas.

El siguiente Cadillac fue un espectacular Eldorado. Pero el blanco del concesionario no le convencía, así que puso un racimo de uvas sobre el capó y dijo “¡de este color!”. Y Elvis estrenó un coche exclusivo de color morado. Eso fue antes del famoso Fleetwood 75, modelo1960. Una enorme limusina junto a la que se hizo fotos promocionales. Era digna de una estrella del rock: tenía teléfono, televisión, equipo de música, frigorífico… y limpiabotas!

Chapado en oro de 24 kilates

Nada se había dejado al azar: la pintura de la limusina de siete metros era perlada (se dice que llevaba polvo de perlas, diamantes y escamas de peces orientales en su composición) y todos los elementos metálicos estaban chapados en oro de 24 kilates, llantas y tapacubos incluidos… Un derroche de lujo, ostentación y poderío económico sin recato.

A Elvis Presley le gustaba elegir sus coches personalmente. En 1974 compró un Cadillac Fleetwood Brougham amarillo en un concesionario oficial, firmando todos los papeles (que se conservan). Pidió extras como techo solar o una mascota para el capó con forma de diosa alada. Y pagó 12.512 dólares por él. Un par de años más tarde se lo regaló a su médico, el Dr. Nichopoulos, que lo usó durante una decena de años. Actualmente se subasta junto a su llave de oro macizo por un precio escandaloso…

Compraba Cadillac para todos sus amigos

Es conocido que Elvis era muy desprendido. Hay repetidas anécdotas sobre cómo llegaba a un concesionario de Cadillac con un grupo de amigos para comprar coches para todos… ¡para quince! Incluso una señora que se paró en el escaparate al ver a Elvis fue invitada por el cantante a llevarse uno también a su casa. En otra ocasión se presentó con siete y pidió otros tantos Cadillac con la condición de que fueran idénticos.

Es evidente que los concesionarios de la marca estaban encantados con Elvis; y la propia Cadillac también, ya que paseaba por el mundo el lujo del automóvil norteamericano. Se calcula que llegó a adquirir más de doscientos, la mayoría para familiares, músicos de su grupo y conocidos. Su última adquisición personal fue un Seville bicolor equipado con radioteléfono, que le permitía hablar con el servicio de su mansión “Graceland” de Menfis, para que le fueran preparando la comida que le apetecía. Incluso su funeral estuvo compuesto por una gran caravana de Cadillac de color blanco.

Galería de los Cadillac de Elvis

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