Los cinco coches más caros que se subastaron durante 2020 fueron Bugatti. Batieron récords tanto en Bonhams como en Gooding & Co logrando cifras millonarias.

Los Bugatti se consideran los vehículos clásicos que más revalorización han tenido en los últimos años. Por eso no puede extrañar que cinco coches nacidos en Molsheim hayan sido los que batieran todos los récords en 2020 en las subastas más importantes celebradas por Bonhams o Gooding. Los analistas destacan que los coches creados por Ettore y Jean Bugatti han invertido la tendencia de venta a la baja de los modelos de preguerra, situándolos entre los más deseados de la actualidad. 

Los Bugatti nunca fueron baratos, pero esta revalorización de los fabricados entre los años ’20 y ’30 también ha ido unida a la salida a subasta de ejemplares únicos o muy raros, por originalidad e historia.

Gooding & Co logró vender las dos unidades más millorarias: un Tipo 59 Sport de 1934 y un Tipo 57S Atalante de 1937. Por su parte, Bonhams adjudicó un Tipo 55S, carrozado por Figoni, y el famoso Super Sport Roadster de Jean Bugatti en sus subastas de Retromobile Paris y de Amelia Island.

El Bugatti Tipo 59 Sport de 1934 alcanzó la cifra de 12,681 millones de dólares en el evento de Londres del mes de septiembre pasado. Y es uno de los más caros de la historia nunca adjudicados en subasta pública. El Tipo 59 fue creado como coche de competición por la marca y cuenta en su palmarés con una victoria en el Gran Premio de Bélgica en Spa y con un tercer puesto en el Gran Premio de Mónaco. Muchos famosos pilotos de la época se pusieron a su volante, como Robert Benoist, Louis Chiron, René Dreyfus, Achile Varzi o Jean-Pierre Wimille.

El rey Leopoldo de Bélgica pidió uno para su uso personal en 1937 y, Bugatti, transformó uno de los de competición con una carrocería deportiva, que se ha conservado hasta nuestros días sin modificaciones ni restauraciones. Iba propulsado por un motor de 8 cilindros en línea y 3,3 litros de cilindrada sobrealimentado con compresor, pero sólo 250 CV de potencia (frente a los 380 de los de carreras).

Hasta 10,44 millones de euros fueron ofrecidos para que el espectacular Tipo 57S Atalante de 1937 cambiase de manos en la subasta de Gooding en Londres. Era uno de los diecisiete que Jean Bugatti carrozó como “Atalante” y fue propiedad desde 1937 del piloto y coleccionista británico Earl Howe.

El motor 8 cilindros de 3,3 litros con compresor proporcionaba 157 CV de potencia. Pero poco importa, si su chasis lleva sobre sí uno de los diseños más bonitos e intemporales producidos en la pequeña factoría de Molsheim.

La subasta de Amelia Island, celebrada en marzo pasado, se conmocionó con la adjudicación de un Tipo 55 con carrocería -también obra de Jean Bugatti- en forma de Super Sport Roadster. Este gran descapotable de 1932 bajó el martillo en 7,1 millones de dólares. Era uno de los catorce originales que aún se conservan y había pertenecido al garaje del tercer Barón Rothschild desde su creación.

En 1985 fue adquirido por un rico norteamericano que pagó por él 440.000 Libras Esterlinas y fue el coche más caro vendido en Gran Bretaña en su época. En esa época el coche fue completamente restaurado y ganó su Clase en el Concurso de Pebble Beach de 1993.

Pocos coleccionistas pueden resistirse a la atracción del Bugatti Tipo 35C de Grand Prix datado en 1928. Gooding adjudicó el chasis 4871 en su subasta de Londres en una cifra récord: 5,23 millones de dólares. Este ejemplar tenía una historia en competición bien documentada: el piloto francés Jannine Jennky ganó la Copa de Borgoña en Dijón. Y desde 1932, sólo ha tenido cuatro propietarios y nunca ha sido restaurado.

Este modelo iba propulsado por un 8 cilindros en línea de dos litros de cilindrada, sobrealimentado con compresor Roots, proporcionando una potencia que hoy nos parecería ridícula -125 CV- pero que era capaz de llevarlo hasta los 200 Km/h y ganar carreras de Gran Premio… ¡hace 90 años!

Un entusiasta de Bugatti desembolsó 5,07 millones de dólares en la subasta de Retromobile por un Tipo 55 de 1931, carrozado como Super Sport. Fue el coche más caro vendido allí el pasado febrero, justo antes de declararse la pandemia.

Es un ejemplar muy notable, porque participó en las 24 Horas de Le Mans de 1932 en manos de Louis Chiron y el conde Guy Bouriat-Qintart. Un propietario posterior cambió la rudimentaria carrocería por un diseño de Figoni y así ha permanecido los últimos 60 años. Su motor de 8 cilindros y 2,3 litros proporciona unos 160 CV de potencia.

Los precios de los Bugatti no cesan de incrementarse en los últimos años, algo que los expertos no creen que vaya a cambiar de tendencia. Por ejemplo, del famoso Tipo 57SC “Atlantic”, sólo se produjeron cuatro ejemplares entre 1936 y 1938.

Tres de ellos se conservan, pero el cuarto aún está en paradero desconocido. Si saliera a subasta, ¡alcanzaría una cifra nunca vista! 

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