Tras el éxito mundial del extraordinario Miura, Lamborghini continuó compitiendo con marcas como Ferrari y Maserati en los distintos segmentos del automóvil deportivo. Uno de los más activos era el de los GT aptos para cuatro pasajeros: el Lamborghini Urraco se lanzó en la década de los ’70 para competir contra modelos como el Ferrari Dino o el Maserati Merak.

 

Desde los años ’60 del pasado siglo, los automóviles italianos causaron furor entre los millonarios de todo el mundo. A las altas prestaciones de sus motores con muchos cilindros (que emitían “música” por sus escapes) se unía el indiscutible estilo que aportaban los afamados diseñadores y carroceros transalpinos. Fue una época irrepetible, que las sucesivas crisis energéticas y las exigentes normas de seguridad pasiva limitaron al máximo en las décadas siguientes.

Lamborghini rivalizaba con Ferrari y Maserati

Lamborghini, un fabricante de tractores, había conseguido ponerse a la altura de Ferrari en la creación de deportivos (aunque no en resultados deportivos, que nunca persiguió) al llegar la década de los ’70. Adinerados clientes europeos, pero sobre todo americanos (tanto del norte como del sur) demandaban automóviles fuera de lo común, pagando lo que pidieran. Y, especialmente, si provenían de Italia, la “cuna” de los motores V12 y de los grandes carroceros.

Modelos como el –ya mítico- Miura de los ’60 habían dado fama a Lamborghini. Pero necesitaba ampliar su oferta y necesitaba un nuevo deportivo en configuración “2+2” (un teórico cuatro plazas). El diseño se encargó a Marcello Gandini, de Carrozzería Bertone, que creó un modelo estilizado en forma de cuña (que es lo que se llevaba en ese momento), con el motor en posición central-trasera, de nuevo en posición transversal acoplado al cambio de 5 velocidades. El motor V8 de Lamborghini cubicaba 2.436 cc y proporcionaba 220 CV en la primera versión del nuevo modelo.

Un nombre de toro: Urraco

Fiel a la tradición de emplear nombres taurinos en sus coches, Lamborghini apodó “Urraco” a su nueva creación, que fue presentada al público en el Salón de Turín de 1970. Su objetivo era competir contra sus rivales en esa cilindrada pequeña (2,5 litros) y ofrecer un gran producto a un precio más competitivo. Pero la definición final costó tres años más, ya que no fue puesto a la venta hasta 1973 bajo la denominación P250. Los 240 Km/h de velocidad punta demuestran que no era un coche de paseo.

Del Urraco P250 se desarrolló una versión “S” potenciada (con carburadores Weber 40 más grandes) y también otra específica para el mercado norteamericano, denominada P111. Para cumplir con las normas vigentes en EE.UU. apenas ofrecía 180 CV de potencia y Gandini tuvo que incorporar a la bella carrocería unos espantosos paragolpes de goma. Aun así se vendieron allí una veintena de unidades.

Urraco P300 con 250 CV de potencia

En 1974 –apenas un año después del inicio de su comercialización- la gama Urraco fue complementada por el P300. El motor V8 había crecido hasta los 3 litros y la potencia y el par aumentaban sustancialmente. Con 250 CV, era capaz de acelerar de 0 a 100 Km/h en 5,6 segundos y alcanzar los 260 Km/h. Estuvo a la venta hasta 1979 y fue el más longevo de todos, ya que el P250 se descatalogó en 1976.

Para cubrir la cartera de clientes “menos adinerados” de los más ricos, se lanzó en 1975 la versión económica del Urraco: el P200. Con la cilindrada reducida a apenas 2 litros y sólo 182 CV, ofrecía más apariencia que prestaciones, pero llegaba a un público que no podía permitirse un P300. Aunque, en lo demás eran iguales: prestancia, lujo, confort y exclusividad. Un Lamborghini siempre era un Lamborghini.

Un diseño interior de Gandini

El Urraco ofrecía un futurista habitáculo tapizado en cuero con cuatro asientos (los traseros, más para niños que para adultos), aire acondicionado y elevalunas eléctricos, plagado de detalles de diseño elegante y rompedor. Como el volante, inspirado en el “concept-car” Alfa Romeo Carabo, también de Gandini y Bertone. O el salpicadero de inspiración aeronáutica. O las famosas “persianas” en lugar de luna trasera, que se convirtieron en sello de la marca.

El Lamborghini Urraco se fabricó entre 1973 y 1979 en las tres versiones descritas (y sus variantes). Pero tuvo descendencia en otros modelos que lo siguieron, como el “Silhouette” (con vocación de competición) o el Jalpa. En total se produjeron sólo 791 unidades en la fábrica de Sant’Agata Bolognese, que ya eran bastantes teniendo en cuenta su precio. Denostado durante algunas décadas, el Urraco ha recuperado hoy en día su valor de mercado como uno de los auténticos Gran Turismo italianos de la época dorada.

Galería Lamborghini Urraco

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