El Miura fue el primer superdeportivo creado por Ferruccio Lamborghini, el industrial italiano de tractores que decidió competir con Ferrari. Su marca es ahora mundialmente conocida y sinónimo de altas prestaciones y diseño espectacular. Pero a mediados de los ’60 el Miura fue una arriesgada apuesta, con una estética avanzada a su tiempo y una tecnología particular.

 

Cuenta la leyenda que Ferruccio Lamborghini, un próspero industrial italiano fabricante de tractores y maquinaria agrícola, quiso comprar un Ferrari y que recibió una mala respuesta del Commendatore Enzo. Su enfado se convirtió en desafío: decidió fabricar su propio automóvil deportivo más rápido y bonito que los de Maranello. Lo que podía haber quedado en bravuconada se convirtió en un éxito inesperado… y Automobili Lamborghini ha llegado hasta nuestros días con plena salud, diseño y tecnología.

Un coche inspirado en el Ford GT40

Lamborghini contaba con ingenieros de la talla de Gian-Paolo Dallara, Paolo Stanzani o Bob Wallace, que pasaron sus horas libres diseñando un motor y un chasis muy avanzados para su tiempo. Se inspiraron en el Ford GT40 de Le Mans, un deportivo bajo, aerodinámico y con motor central. El bastidor estuvo listo para el Salón de Turin de 1965, pero el éxito del modelo dependería de su aspecto exterior, que fue encargado al carrocero Bertone.

Bertone puso al joven diseñador Marcelo Gandini al frente del proyecto, que estuvo listo para su presentación en el Salón de Ginebra de 1966… aunque aún carecía de motor. Sus líneas bajas, anchas y redondeadas -y sus característicos faros retráctiles- causaron impresión entre la crítica especializada. Ya ningún fabricante de superdeportivos se atrevería a romper este esquema hasta la actualidad.

Un superdeportivo con motor central-transversal

Pero Lamborghini no se contentaba con fabricar “otro” Ferrari, sino que buscaba una diferenciación tecnológica con su rival de Maranello. Aunque se desarrolló un motor V12 de cuatro litros, se situó transversalmente al sentido de la marcha; algo que ni el propio Ferrari se había planteado en sus coches. Este compacto V12, junto con el cambio y la transmisión, formaban un único bloque situado a espaldas del conductor, logrando un excelente reparto de pesos.

 

El primer deportivo Lamborghini tomó dos nombres. Por un lado, el técnico: P400, que describía la posición “posteriore” del motor y su cilindrada de 4 litros. Y, por otro, adoptaba un nombre taurino fruto de la afición de su patrón: Miura, en homenaje a la legendaria ganadería española. El Lamborghini Miura P400 ofrecía 350 CV de potencia y se produjeron 275 unidades hasta 1969 a un precio de 20.000 dólares de la época.    

Caballos extra en los Lamborghini Miura S y SV

En 1968 se introdujeron mejoras –que incluían 20 CV extra en el motor y detalles de confort- que dieron un nuevo impulso al Miura hasta 1971, produciéndose aún más unidades que la primera serie. Fue sucedido por la tercera y definitiva serie, denominado Miura SV. Los ingenieros de Sant’Agata Bolognese actualizaron profundamente toda la mecánica, ganando potencia y par en el motor (ahora 380 CV y 400 Nm) e independizando el aceite de la transmisión, para ganar fiabilidad. Más rápido –también contaba con llantas más anchas atrás- y más confortable alargó la vida del modelo hasta 1973.

En total salieron de la factoría Lamborghini 764 unidades del Miura entre 1966 y 1973. Tardaría más de una década en convertirse en un mito y en alcanzar precios astronómicos en subastas como pieza de colección. Junto a los modelos de carretera se construyeron algunas unidades especiales, como el “Jota” de competición, media docena de réplicas “SV/J” y un par de versiones descapotables, que nunca pasaron a la producción.

Galería Lamborghini Miura

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