El 500 TR fue el primer modelo de Ferrari en llevar el apelativo “Testa Rossa” en relación al color de la tapa de su culata. Posteriormente, otras versiones de “TR” dominaron las 24 Horas de Le Mans hasta 1962.

Cuando el 500 TR fue presentado en el Salón de Nueva York de 1956, Ferrari era aún una marca joven en busca de la adinerada clientela deportiva norteamericana. En esa misma década había logrado sus primeros triunfos y que -la prensa y los círculos automovilísticos locales- comenzaran a hablar de esos rapidísimos coches europeos, capaces de borrar del mapa los potentes V8 de Detroit.

La progresión de Ferrari en la primera mitad de los ’50 fue meteórica, pero casi siempre asociada a sus prodigiosos motores V12 creados por el ingeniero Gioacchino Colombo. Sin embargo, el nuevo modelo que hacía su presentación en Nueva York iba propulsado por un “sencillo” cuatro cilindros en línea diseñado por Aurelio Lampredi en 1951. Sin embargo, contaba con una elaborada culata de doble árbol pintada de rojo, que hasta daba nombre al modelo: Testa Rossa.

Este motor estaba derivado del empleado en los monoplazas de Fórmula 2 y Fórmula 1, capaces de rivalizar con los extraordinarios Mercedes con el doble de cilindros y distribución desmodrómica, reaparecidos en 1954. Este motor creado por Lampredi (que dejó Ferrari en 1955) animó también otros éxitos Ferrari, como los Sport-Prototipos 500 Mondial y 750 Monza, diseñados específicamente para clientes privados.

El Ferrari 500 Testa Rossa era obra del ingeniero Lampredi

De hecho, el 500 TR era la actualización del Mondial en una Clase (la de hasta 2 litros de cilindrada) muy popular a ambos lados del Atlántico. Ofrecía 140 CV para un peso de 680 Kg, que era una combinación más favorable que los más potentes (pero también más pesados) Maserati o Jaguar. Su bonita y compacta carrocería era obra de Scaglietti, con puesto de conducción “monoplaza”, aunque se tratara de un biplaza por reglamento.

Esta unidad, con chasis 0634MDTR fue adquirida por el “gentleman driver” John V. Quackenbush, que comenzó a lograr plazas de honor y victorias de Clase en los meses siguientes. Durante su vida deportiva, acabó rompiendo el motor, que fue sustituido por otro nuevo enviado desde Maranello (y que aún conserva) tras otro par de años de carreras.

Ha participado en siete ediciones de las Mille Miglia

Vendido en Canadá a un coleccionista a comienzos de los ’60, se mantuvo en letargo veinte años, hasta que fue restaurado en los ’80 por Tom Selby, un especialista en Ferrari de Nueva York. En la década siguiente el coche permaneció en Italia, donde compitió de nuevo en pruebas históricas y disputó no menos de siete ediciones de las Mille Miglia, el Oltimer Grand Prix de Nürburgring o la Ferrari-Maserati Challenge. Ahora, recién restaurado por Mechatronik, ha sido recientemente vendido en subasta por una cifra millonaria a través de RM Auctions.

Puedes verlo y escucharlo en Nuestros Vídeos: https://tugarajeclasico.com/videos/

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