Entre 1981 y 1998 se celebró el Camel Trophy, una de las competiciones todo terreno más inusuales y audaces, una auténtica aventura a lomos de los amarillos Range y Land Rover. Patrocinada por la marca de cigarrillos Camel, la caravana de vehículos consiguió atravesar los parajes más inhóspitos y salvajes del globo, creando su propia leyenda.

 

Aunque dejó de celebrarse en 1998, el Camel Trophy todavía resuena en los oídos de los aficionados. Su imagen se asocia inmediatamente a la marca británica Land Rover; y también al barro, a la selva y al duro trabajo en equipo. No era una competición propiamente dicha –aunque había un baremo de puntos y pruebas especiales- sino una aventura en coche por los entornos más inhóspitos, duros y peligrosos del globo terráqueo.  

El primer Camel Trophy en 1981

La exploración de terrenos salvajes en automóvil había tenido su punto álgido en los años ’20 del pasado siglo, cuando Citroën afrontó sus Cruceros Negro y Amarillo, atravesando continentes completos, sin carreteras, puentes ni caminos. Pero la práctica del “todoterreno” pasó del ámbito militar a ser una afición civil después de la Guerra Mundial. Los modelos 4×4 proliferaron más allá del mero vehículo de trabajo para convertirse en vehículos de lujo y status, como el Range Rover.

El primer Camel Trophy fue idea de una agencia publicitaria alemana, encargada de promocionar la marca Camel en su país. Para ello organizó una expedición de 1.000 Millas atravesando la Amazonia brasileña, de la costera ciudad de Belem hasta Benjamin Constant, en el corazón de la jungla. Para ello se alquilaron tres Jeep al llegar; y tres tripulaciones de aventureros alemanes trataron –sin éxito- alcanzar la meta.

Camel se asoció con Rover en su aventura

Al año siguiente Camel involucró en el proyecto a la marca Rover. Su departamento de vehículos especiales preparó media docena de Range Rover con motores V8 y reforzados para el viaje. Cinco equipos alemanes afrontaron el reto, esta vez en la isla de Sumatra. Y completaron el recorrido mostrando la robustez y capacidades “off road” del mítico 4×4 británico. Desde ese momento la simbiosis de ambas marcas fue perfecta… y el Camel Trophy forjó su leyenda.

Hasta 1998 se emplearon diversos vehículos de la marca, especialmente Land Rover (Serie III, Defender 90 y 110, Discovery 200tdi y 300tdi y Freelander). Siempre preparados especial y espectacularmente con grandes ruedas, barras de protección, tomas de aire de vadeo, bacas llenas de accesorios, faros supletorios, cabrestantes y aparatos de navegación… Y siempre pintados del color amarillo de su patrocinador: Sandglow Yellow. Perfectamente reconocibles al primer golpe de vista.

Catorce países participaban en el Camel Trophy

Desde 1982 el Camel Trophy se volvió internacional a consecuencia de su propia repercusión. Ocho equipos procedentes de Alemania, Italia, Holanda y EEUU afrontaron el reto de las selvas de Papua Nueva Guinea. Y, por vez primera, con puntuaciones en una decena de pruebas especiales de habilidad y trabajo de equipo superando obstáculos. Italia se llevó el primer Trofeo y, pronto, hubo solicitudes de participación de todo el mundo. España, Portugal, Suiza y Hong Kong se sumaron a la aventura… y luego hasta catorce naciones en total.

En 1983 se atravesó el Zaire, luego la isla de Madagascar… Camel y Land Rover compensaban a los pueblos indígenas con ayuda humanitaria: medicinas o infraestructuras (puentes, escuelas, pozos…). Y en lo posible se respetaba la vida salvaje. La caravana comenzó a incorporar periodistas de todo el mundo, que dieron buena cuenta de la aventura en sus medios, lo que lo hizo enormemente popular.

Más de un millón de solicitudes para el Camel Trophy

Participar no era sencillo. Ningún equipo podía repetir y se recibían millones de solicitudes cada año. No sólo había que saber conducir muy bien, también tener fortaleza física y psicológica para soportar las agotadoras jornadas y tener la agilidad metal para superar los obstáculos del terreno. Los coches volcaban con frecuencia o quedan empantanados en la arena, el barro o la nieve; había que atravesar ríos, a veces improvisando balsas o puentes; o cruzar vastas zonas heladas, según la edición.

Si ganar la prueba tenía su reconocimiento, pronto lo superó el trofeo de “Espíritu de Equipo”, donde se premiaba al que más había ayudado a los demás participantes. Así se ensalzaba el compañerismo y la colaboración entre los equipos, que formaban una gran familia ante las adversidades. Eso se puso de manifiesto en la edición más dura, que fue la de 1989, de nuevo en la selva amazónica.

De la selva al hielo y nieve de Mongolia

Los dos últimos años se cambió el calor húmedo de la jungla por el hielo de Mongolia y de Tierra de Fuego. Un nuevo reto muy distinto para los participantes, que debían sortear lagos helados, orientarse en la tundra y soportar bajísimas temperaturas (que obligaban a precalentar el carburante). Pero el Camel Trophy tocó a su fin en 1989. BMW y Ford se disputaban los despojos de la marca Rover y, por otra parte, la publicidad de tabaco fue prohibida en casi todo el mundo.

En 2021 la moderna Land Rover  ha presentado su versión aniversario del Camel Trophy: 25 unidades del modelo Defender (cuya fabricación terminó en 2016) de color Camel, dotados de motor V8 de 400 CV y con los aditamentos habituales del Trophy (barras, cabrestante, ruedas de barro, faros, baca…). Su precio: 195.000 Libras esterlinas (más de 200.000 euros). Sólo para auténticos nostálgicos millonarios… eso sí, con derecho a estrenarlo en un “mini-Camel Trophy“ en la pista de pruebas de la marca en Eastnor Castle (Herefordshire, GB).

Galería Camel Trophy

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