El Peel P50 tiene en su haber el Récord del Mundo Guinness de ser el coche de producción más pequeño del mundo. Fabricado entre 1962 y 1965 en la Isla de Man, este triciclo con motor de motocicleta apenas mide 134 cm de largo por 98 de ancho y sólo pesaba 56 kilos. Se fabricaron apenas 46 unidades, por las que hoy se pagan auténticas fortunas.

 

La Peel Engineering Company comenzó fabricando embarcaciones de fibra de vidrio en la británica Isla de Man. Pero en 1962 ideó un pequeño microcoche con sólo tres ruedas diminutas: el P50. Contaba con una carrocería cerrada de fibra dotada de techo, ventanillas y parabrisas, pero sólo con un asiento y una puerta (naturalmente a la izquierda). Pretendía ser un vehículo urbano: más que eso, una prolongación del ciudadano. Lo que hoy se llamaría una “solución de movilidad urbana”.

El Peel nació en la Isla de Man británica

La empresa creada por Cyril Cannell ya había producido otros ingenios, como un “overcraft” o carrocerías plásticas para Mini. De sus talleres también salió el famoso Trident, otro triciclo (esta vez con una rueda delantera) que fue enormemente popular en las Islas Británicas. Sin embargo, el Peel P50 no tuvo el éxito que se merecía, porque estaba adelantado a su tiempo. Se fabricaron sólo 46 (algunos afirman que 47) unidades entre 1962 y 1965, que se vendían entonces a 199 Libras Esterlinas (lo que hoy serían unos 6.500 euros). 

Mecánicamente, la carrocería plástica de dos piezas soportaba el motor y las suspensiones. Este procedía de una motocicleta DKW: un monocilíndrico refrigerado por aire de 50 cm3, con 4,2 CV de potencia. Iba situado en el lado derecho y propulsaba, a través de una caja de cambios de tres velocidades hacia adelante, la única rueda trasera motriz (que iba descentrada respecto al eje longitudinal). Otras dos pequeñísimas ruedas componían el eje delantero. Todo el conjunto completo apenas pesaba 56 Kg.

El Peel tenía una sola puerta y era monoplaza

El único pasajero (y una bolsa de compra, como rezaba la publicidad) accedía a través de la única puerta situada al costado izquierdo y se sentaba en una banqueta como la de un avión. Disponía de volante de dirección y de poco más, aunque tratándose de un vehículo para el clima británico disponía de limpiaparabrisas y de un único faro frontal e intermitentes, incluso de amplia superficie acristalada, con ventanillas deslizantes. La seguridad en caso de choque era muy precaria, así como la estabilidad lateral, al disponer de sólo tres ruedas y ser muy corto.

Otra de las particularidades del Peel P50, que lograba alcanzar los 60 Km/h de punta, era que carecía de marcha atrás, como el Biscúter español. Para retroceder había que levantarlo a mano y hacerlo girar, hasta situarlo en la dirección deseada. Con tan poco peso y la ayuda de unas asas integradas en la carrocería, no resultaba demasiado complicado. Fue homologado para circular en numerosos países, aunque las escasas unidades supervivientes –se habla de más de la mitad de su producción- se encuentran en museos y colecciones.

Se han pagado más de cien mil euros por un Peel

El interés por el microcoche incitó a reeditarlo en 2010. La nueva Peel Engineering lo refabrica desde entonces en versión térmica o eléctrica. Hay pequeñas diferencias mecánicas (motor de gasolina de cuatro tiempos o eléctrico de 3 kW con variador contínuo) pero el aspecto sigue siendo el mismo de los años ’60. Por cierto, que acaba de subastarse una unidad rara (al parecer un prototipo preserie) por el que se han pagado ¡111.000 Libras (133.200 euros)!  

Galería Peel P50

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