Una de las estrellas del Salón ClassicMadrid será de nuevo su Concurso de Elegancia, reservado este año a la marca Hispano-Suiza. Con este motivo se reunirá una muestra de su selecta producción durante la primera mitad del pasado siglo. Una decena de modelos con carrocerías y motorizaciones diferentes, que ahora se sitúan entre los automóviles más apreciados de su época.

 

ClassicMadrid

Expo Motor Events, empresa organizadora del Salón ClassicMadrid ha realizado un gran esfuerzo para reunir esta muestra de coches Hispano-Suiza. Una marca que no sólo significa el inicio de la fabricación de automóviles de gran lujo en nuestro país, sino una firma de referencia en todo el mundo hasta la II Guerra Mundial. El marchante internacional Pueche ha colaborado decisivamente en la consecución de los participantes para este Concurso de Elegancia.

Hispano-Suiza fue fundada en 1904

Hispano-Suiza se creó en Barcelona en 1904 por iniciativa los empresarios españoles Damián Mateu y Francisco Seix, junto al ingeniero suizo Marc Birkigt. Durante las tres décadas siguientes, los automóviles Hispano-Suiza fueron considerados como coches de gran lujo y símbolos de prestigio social. Y eso que sólo fabricaba los bastidores y motores, ya que las carrocerías eran manufacturadas por carroceros independientes. Por eso no hay dos iguales.

Las dos Guerras Mundiales y la Civil española influyeron catastróficamente en la marcha de la compañía. Pero en la primera década del siglo XX, Hispano-Suiza alcanzó un gran éxito internacional gracias a sus triunfos comerciales y de competición. Tanto, que construyó una nueva fábrica en La Sagrera (cerca de Barcelona) e inauguró otra en París (en Bois-Colombes) para poder atender sus pedidos. Esta doble ubicación también marcó el desarrollo de la empresa durante el resto de su vida.

Hispano-Suiza tenía fábricas en Barcelona y Paris

En 1908 la firma alcanzó la cifra de 200 unidades vendidas, destinadas al uso de ciudad y turístico, en veinticuatro series distintas, correspondientes a modelos con motores de 4 cilindros y potencias de 20/30HP, 24/30HP y 30/40HP, a los que siguieron los famosos motores de seis cilindros y 60/75HP. Incluso Alfonso XIII, Rey de España, encargó un modelo deportivo, que recibió el nombre del monarca.

Mientras las huelgas y la agitación social paralizaban la fábrica española, la francesa batía récords de producción y ventas en la segunda década del siglo XX… hasta que estalló la I Guerra Mundial. Reconvertida para el esfuerzo bélico, generó aún más ingresos para Hispano-Suiza con la fabricación de los mejores motores de aviación de la contienda. Pero en 1922 el gobierno francés forzó a la independización de las dos fábricas.

Cénit de Hispano-Suiza en el periodo entre-guerras

Durante el periodo entre-guerras, Hispano-Suiza alcanzó su cénit. El nuevo H6B incorporaba tecnología del motor de aviación en su 6 cilindros de 6,6 litros; más sofisticaciones, como el servofreno, que ninguna otra marca empleaba todavía. Su sucesor, el H6C, fue además un excelente coche de competición, que permitió sonadas victorias como el duelo con Stutz en Indianápolis o los récords en Brooklands de Woolf Barnato. En España, se inauguró en 1920 una nueva factoría en Guadalajara destinada a la producción de camiones y motores para el Ejército.

La fábrica de La Sagrera no podía igualar a la francesa. En 1924 lanzó su propia versión del H6 –el T49- y al año siguiente uno menos potente con sólo cuatro cilindros –el T48- seguidos en 1929 del T60 y del H6C “bis”. Mientras, de la fábrica de Paris salía el mítico J12, con motor de doce cilindros, nueve litros y medio de cilindrada y 220 CV, suave y silencioso como pocos. Birkgit siguió al frente del departamento técnico, desarrollando otros modelos como el K6, antes de abandonar la empresa.

El último Hispano-Suiza de Birkgit

A mediados de los años ’30, la situación en España no estaba como para vender muchos coches de lujo. Aun así, salieron de La Sagrera unidades del T60 (el primero no diseñado por Birkgit), del T56 y del T64. Desaparecidos el ingeniero suizo (que se trasladó a Ginebra), Damián Mateu (fallecido en 1935) e incautada la fábrica española por la CNT en 1936, la historia de Hispano-Suiza en su rama española tocó a su fin. Tras la Guerra Civil el Instituto Nacional de Industria retomó la fabricación de camiones y autobuses en La Sagrera, pero ya con la marca Pegaso.

El Concurso de Elegancia de ClassicMadrid cuenta ya con varios Hispano-Suiza inscritos, entre los que se cuentan modelos H6B, H6C o T49 de los ’20 y ’30, pero también ejemplares de la primera década del siglo, como Tipo 30 o Tipo 16, que le dieron su primera fama internacional. Carroceros como Hibbard & Darrin, Felber, Manessius o VanVooren vistieron con exquisito lujo aquellos magníficos bastidores dotados de potentes motores. Expuestos al público durante toda la duración del Salón, desfilarán ante el jurado el domingo 27 a partir de las 12 horas.  

Galería Hispano-Suiza

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