Tras un letargo de dos años debido a la pandemia, el “Concorso d’Eleganza” de Villa d’Este ha vuelto a la vida en todo su esplendor. La orilla del Lago Como se ha poblado de nuevo con fabulosos automóviles y con todo el glamour que rodea a este  evento desde hace décadas.

El Gran Hotel Villa d’Este parece congelado en una época pasada, en la que el lujo y la alta sociedad internacional reinaban en las orillas del Lago Como. Cancelado las dos últimas ediciones a causa del Covid-19, los organizadores del “Concorso d’Eleganza” lo han llevado a buen puerto, aunque trasladándolo de mayo a octubre. De nuevo han conseguido convertirlo en polo de reunión de los grandes aficionados a los automóviles clásicos.

Cincuenta coches fabulosos de todos los Continentes

La pandemia ha complicado mucho este renacimiento del Concurso, tanto por el desplazamiento de los costosísimos vehículos (procedentes de todas las esquinas del mundo) como por la gestión del público (aún limitada en Italia). Cincuenta “joyas sobre ruedas” consiguieron desembarcar en los jardines del hotel, pese a las complicaciones de los transportes intercontinentales. Y, finalmente, se prohibió el acceso del público general, haciendo el evento mucho más exclusivo, sólo para participantes e invitados.

Pese a su distribución en varias categorías, por años de fabricación y estilos, todos los participantes competían por el título absoluto de “Best of Show”. Entre los más antiguos, este año había muy buenos coches, como un Hispano-Suiza H6 B de 1926, un Alfa Romeo 6C 1750 GTC Zagato de 1931, un Lancia Astura Torpedo GS de 1934, o un Delage D8-120S, aunque fue un Lancia Dilambda de 1930 el que ganó el trofeo. La “Coppa d’Oro” fue para su propietario y restaurador, Filippo Sole.

Varias categorías, pero sólo un Best of Show”

La categoría de la “postguerra” fue para uno de los rarísimos  Mercedes 300 SL con carrocería de aluminio (sólo se fabricaron 29). Mientras que la reservada a Gran Turismos Italianos fue ganada por un FIAT 8V, un coche generalmente infravalorado por los coleccionistas. Pero el “Best of Show” no podía ser otro que un Ferrari, especialmente si se trataba del 250 GT “Tour de France” de 1956.

Había coches de calle y de competición de todas las épocas. Por ejemplo, una muestra de las versiones ruteras (de fabricación obligatoria) de los famosos GT1 de Resistencia de los años ’90, como los Porsche, McLaren, Mercedes o Bugatti. Y también modelos únicos y espectaculares, como el Howmet TX, un prototipo que compitió en las 24 Horas de Le Mans en 1968 propulsado por una turbina de helicóptero, cuyo agudo sonido y emisiones revolucionaron la pasarela de desfile, mientras los invitados degustaban sus copas de champagne!

Galería Concurso Villa d’Este

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.