Si el DB5 se ha convertido en el modelo más icónico de Aston Martin gracias a las películas de James Bond, el agente 007, una versión especial es aún más rara. Se trata de la carrocería tipo “break” denominada “Shooting Brake” para cazadores o deportistas, y realizada por el célebre artesano británico Radford.

No cabe duda que el Aston Martin DB5 fue uno de los Gran Turismo británicos más bonitos de los años ’60, equivalente a los fabricados en Italia por Ferrari o Maserati. En parte, porque su elegante y redondeada carrocería coupé era obra de Touring, de Milán, que empleó en su construcción su patentado sistema “Superleggera” de láminas de aluminio sobre una estructura multitubular.

El DB5 se hizo inmediatamente famoso debido a James Bond 

El Aston Martin DB5 fue una evolución del deportivo DB4, pero mucho más refinado, potente y agradable de conducir. Iba equipado del mismo motor, pero subido a 4 litros de cilindrada, tuvo enseguida disponible un cambio de cinco velocidades y su carrocería de diseño italiano era más aerodinámica y esbelta, dotada de faros carenados. Cuando apareció en la película Goldfinger de James Bond en 1964, recibió su espaldarazo definitivo. Y se convirtió en mito.

 

La marca de Newport-Pagnell ha llegado a refabricarlo en la actualidad con ejemplares “Continuation”, pese al éxito recuperado por sus nuevos modelos del siglo XXI, como los DB9 o los actuales Vantage. Pero los originales DB5 no fueron siempre iguales a los del agente 007. También hubo –unos pocos- descapotables… y hasta ranchera! Este último, diseñado como coche para cazador o golfista, es uno de los menos conocidos de la gama.

Radford sólo modificó el techo y toda la parte trasera

Harold Radford & Sons, el carrocero británico especializado en versiones especiales de modelos patrios –desde Mini hasta Rolls Royce- acometió la tarea de modificar la carrocería Touring del DB5 para crear un modelo totalmente exclusivo: un “Sooting Brake”. Este apelativo hace referencia a una trasera de tipo ranchera, apta para que armas y perros acompañen de cacería al propietario.

Radford recreó toda la parte posterior del techo, rematándolo con un portón trasero, pero sin alterar las líneas generales del resto de la carrocería Touring. Una combinación de volúmenes que –por extraña- no resultaba estridente a la vista. Era algo que ya se había practicado en otros deportivos anteriormente, como en algunos Ferrari, y había despertado hasta admiración!

Una docena de Shooting Brakes para Aston Martin

El carrocero británico no afrontó la difícil tarea de forma individual, sino por expreso encargo de la propia Aston Martin, que contaba con clientes solicitando tal versión. Por ello produjo a partir de 1965 nada menos que doce unidades, que llevaban una “R” como colofón de su número de chasis. Casi todas las unidades fueron adjudicadas a buenos clientes de Aston Martin y algunos los conservaron durante generaciones en sus garajes.

La modificación de Radford afectaba al techo, haciendo desaparecer la forma coupé del diseño original y añadiendo una prolongación prácticamente horizontal que quedaba rematada por un portón articulado. Toda la superficie lateral era acristalada, lo que permitía hacer liviano y elegante el gran volumen añadido. El interior tenía forma escalonada (con una fila trasera de asientos plegable), pero tenía una gran capacidad de carga, en vez del pequeño maletero del DB5 coupé. Justo lo que se buscaba.

Este DB5 es el “Santo Grial” de los coleccionistas de Aston Martin

Actualmente no se conservan muchas unidades del DB5 “Shooting Brake”, pero las que quedan están en manos de grandes coleccionistas. No es que valga más que un coupé orginal, pero sí es bastante más raro y escaso. Una muestra de la elegancia británica de la segunda mitad de los años ’60 y una de las obras maestras de Radford.   

Comments (04)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.