Hace sesenta años del segundo triunfo consecutivo de Alfa Romeo en el Mundial de Fórmula 1. Giuseppe Farina y Juan Manuel Fangio ganaron los dos primeros títulos de Pilotos de F1 en 1950 y 1951 al volante de los Alfa Romeo “Alfetta” 158 y 159. Un campeonato que acababa de  instaurarse tras el parón en las competiciones de automovilismo durante los años de la Guerra Mundial y la dura postguerra.

Alfa Romeo había desarrollado el Tipo 158 “Alfetta” entre 1937 y 1938 pensando en las carreras de “voiturettes”, una modalidad comparable a la actual Formula 2. Para disputar los “Grand Prix” contra Mercedes y Auto Unión ya estaban los más potentes Tipo 308, 312 o 316, que encarnaban tres formas de entender el reglamento. La creación del Alfetta fue una solicitud de Enzo Ferrari (por entonces responsable de competición de la marca de Arese) al ingeniero Gioaccino Colombo.

El Alfetta de 1938 reunía toda la tecnología de Alfa Romeo

El Alfetta de 1938 era una joya de la tecnología en su tiempo. Su motor de 8 cilindros en línea y sólo 1.500 cc contaba con un compresor volumétrico y carburador triple. Fue diseñado por Colombo buscando que fuera ligero y potente, con una aceleración instantánea y absolutamente fiable. Un doble árbol de levas en cabeza accionaba la distribución, mientras el uso de aleaciones ligeras -como la “Elektron” de magnesio para el bloque y el acero al cromo-níquel para el cigüeñal- permitieron reducir el peso del motor a sólo 165 kg.

El cambio se montaba en la parte trasera formando un bloque con el diferencial. Era el famoso esquema “transaxle”, que ocupaba menos espacio y proporcionaba una distribución óptima del peso entre los dos ejes. Una solución que la marca usó más tarde con gran éxito en los vehículos de producción en serie y que fue copiada por muchos otros fabricantes.

La potencia ascendió desde 275 a 450 CV

La combinación de velocidad, maniobrabilidad y fiabilidad del 158 lo convirtieron en el máximo exponente de la tecnología automovilística del momento. En el año de su nacimiento -1938-, contaba con compresor de una etapa y 185 caballos. Después de la guerra, el compresor pasó a ser de “doble etapa” y el motor alcanzó los 275. Pero en 1950  ya ofrecía 350 CV a 8.600 rpm. Gracias a su extrema ligereza, su relación peso/potencia era de solo 2 kg/CV.

Durante la 2ª Guerra Mundial, los Alfa 158 estuvieron escondidos en garajes y graneros de la Italia rural, para evitar que las fuerzas de ocupación alemanas se los llevaran de la fábrica del Portello. Poco tiempo después del final de la guerra, los Alfetta 158 se llevaron de vuelta a la fábrica, se restauraron y prepararon cuidadosamente para volver a competir. Sus soluciones técnicas eran lo suficientemente sofisticadas como para ser aún válidas.

El Alfetta tuvo nueva vida después de la Guerra

Su debut fue en el Gran Premio de Inglaterra de 1950, en Silverstone. Fue la primera de las siete carreras que conformaron el primer Campeonato Mundial de Fórmula 1 organizado por la FIA, y los Alfetta 158 monopolizaron el podio. En esa primera temporada, el trío formado por la “Triple F” (Farina, Fangio y Fagioli) venció en todos los Grandes Premios que disputaron, subiendo al podio en doce ocasiones y logrando cinco vueltas rápidas.

A final de temporada, en el Gran Premio de Italia en Monza, Alfa Romeo probó ya las modificaciones técnicas que definirían el Alfetta 159, desarrollado para que participara en el Campeonato del año siguiente. El nuevo Alfa Romeo debutó con una victoria y, al volante, estaba “Nino” Farina que se convirtió en el primer Campeón del Mundo de Fórmula 1.

“Nino” Farina fue el primer campeón del mundo de F1

En 1951, después de 17 años, el extraordinario motor del Alfetta había alcanzado todo su potencial. Sin embargo, durante esa temporada de F1, los ingenieros lograron una vez más obtener potencia extra y alcanzar el hito de 450 CV. El 159 triunfó en los GP de Suiza, Bélgica, Francia y España, con once podios y la vuelta rápida en las siete carreras disputadas, cerrando con broche de oro una trayectoria de leyenda.

Al terminar esa temporada en el circuito barcelonés de Pedralbes, Juan Manuel Fangio cruzaba la meta del primer Gran Premio de España de Fórmula 1, superando a su compatriota José Froilán González (Ferrari) y conquistando su primer Campeonato del Mundo de la especialidad. Sería el primero de sus cinco títulos mundiales de F1. Una proeza con la que empezaba su leyenda y que logró a los mandos de un automóvil no menos mítico: el Alfetta 159 de Alfa Romeo.

Galería Alfa Romeo Alfetta 158/159

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