Antes y después de la II Guerra Mundial, Alfa Romeo produjo algunos de los mejores automóviles de la historia. Uno de ellos fue el 6C 2500, carrozado por los mejores diseñadores  de su tiempo. Una joya mecánica, lujosa y deportiva, como marcaba el ADN de la marca de Arese.

A pesar de la destrucción provocada por la guerra, Alfa Romeo fue una de las primeras marcas continentales que “levantó cabeza” y volvió al mismo nivel de calidad de la época anterior al conflicto mundial. Mucha tecnología databa de los años ’30, pero era igualmente válida a finales de los ’40, especialmente tras la destrucción de gran parte del parque automovilístico italiano.

Los motores de Vittorio Jano

Desde los primeros años ’20, Alfa Romeo se había creado una bien ganada fama de producir los mejores automóviles, contando con magníficos ingenieros, artesanos y diseñadores italianos. Vittorio Jano fue su principal motorista, desarrollando desde 1923 revolucionarios propulsores de seis y ocho cilindros en línea, que lograron muchas victorias en competición y hasta títulos mundiales.

 

En 1933 la empresa tenía dificultades financieras, pero fue reflotada por el Estado –los tiempos de Mussolini- y se convirtió en la marca automovilística orgullo de Italia. Sus modelos eran los más refinados del mercado, fabricados a mano por los mejores especialistas y con altas prestaciones en carretera. Los “6C”, con motor de seis cilindros en línea de 2.300 o 2.500 cc de doble árbol en culata, ofrecían hasta 110 CV alimentados con carburadores Weber.

Una brillante carrera deportiva     

El chasis corto de 2.700 mm de longitud era especialmente deportivo y contaba con innovadora suspensión independiente en el tren trasero. En 1937 los Alfa Romeo 2500 Super Sport ganaron con doblete las Mille Miglia y con triplete la Targa Abruzzo, en Pescara. Y, tras la Guerra Mundial, pronto estuvieron listos para competir de nuevo, venciendo la Targa Florio de 1950 y participando en diversas pruebas internacionales, como la Carrera Panamericana de México.

 

Carrozzería Touring estuvo muy próxima en aquella época a Alfa Romeo. No sólo sus exquisitos y elegantes diseños eran aclamados mundialmente, sino que –además- incorporaba su sistema de construcción “Superleggera” de aluminio sobre bastidor tubular, que la hizo aún más famosa. Y Touring vistió de varias formas al Alfa Romeo 2500, como el “Super Sport” de 1948 de las fotografías. Su primer propietario lo empleó para competir en carreras locales como “gentleman driver”. Pero desde 1953 pasó a manos del Conde Baggio que, en compañía del célebre “playboy” Porfirio Rubirosa, lo inscribió en pruebas de mayor alcurnia, como las Mille Miglia.

Nuevo propietario americano

A mediados de los ’50 fue vendido a un americano afincado en Francia, pero el coche fue dañado por un conductor militar que debía hacer el traslado. Tras su reparación, el 2500 SS Touring fue enviado a EEUU, donde su propietario lo conservó hasta 2013. Restaurado a continuación durante ocho largos años, ha recuperado su aspecto original. No ha importado el coste: sólo se fabricaron 75 unidades entre 1939 y 1943 y éste es uno de ellos.

 

Touring realizó un magnífico ejercicio de estilo con esta carrocería coupé, batida a mano en chapa de aluminio y montada con su patentado sistema “Superleggera”. La mayor parte aún se conservaba intacta, así como el motor, el cambio, las suspensiones, el puente trasero… además de la parrilla, emblemas, volante, luces y hasta placa de matrícula. El color original fue identificado en el interior de una puerta y reproducido con exactitud. El resultado es una pieza de colección de primer orden.   

 

Galería Alfa Romeo 6C 2500 SS

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