Nacido en 1941 para uso militar en la II Guerra Mundial, el Jeep acaba de cumplir 80 años. Reconvertida en marca automovilística –actualmente perteneciente al grupo Stellantis- aún conserva su espíritu indómito y aventurero; y ha dado lugar a su propio “estilo de vida”.

Jeep sigue siendo sinónimo de vehículo todoterreno, ochenta años después de su nacimiento. En 1941, el Willys MB fue el pionero, seguido en la actualidad de una completa gama de vehículos “off road” y SUV dotados de las últimas tecnologías, como la hibridación eléctrica. Sin embargo, toda la esencia del primitivo Willys –y muchos símbolos estéticos- aún pueden encontrarse en modelos como el moderno Wrangler Rubicon 4xe.

El Ejército de EE.UU. lanzó en 1940 una licitación pública para fabricar un “General Purpose Vehicle” con unas características bien definidas: peso máximo de 594 Kg, tracción a las cuatro ruedas, distancia entre-ejes de 1.193 mm, altura de carrocería 158 mm y capacidad de carga de 274 Kg. Y tener un motor que le permitiera superar los 80 Km/h. Tres marcas se presentaron al concurso: Bantam, Willys-Overland y Ford.

Willys-Overland y Ford presionaron para desbancar a Bantam

Bantam fue la primera que presentó un prototipo, el BRC 40, diseñado por el ingeniero Karl Probst en apenas dos días. Un vehículo ingenioso, práctico y que cumplía con las especificaciones. Sin embargo, Willys y Ford presionaron para llevarse parte del suculento pastel de la producción y lograron que sus ingenieros inspeccionaran el prototipo y presentaran sus propias réplicas.

Ford construyó el “Pygmy” y Willys el “Quad”, versiones copiadas y mejoradas del Bantam. Incluso consiguieron que el Ejército ampliase el peso mínimo a 1.000 Kg para ajustarse a su versión… Finalmente se decidió que las tres marcas compartiesen los planos y fabricasen el mismo vehículo, del que hacía falta una gran producción inmediatamente. Se fabricaron más de 600.000 unidades durante la Guerra.

La mayor parte salieron de Willys-Overland (368.000) dotados de su potente motor “Go-devil” de 2,2 litros y 60 CV, mientras Bantam fue finalmente apartada y apenas hizo menos de 3.000 y piezas auxiliares. La pronunciación anglosajona de las iniciales “GP” generaron el apelativo “Jeep” que desde entonces definió el modelo. “Un juguete para hacer la guerra” como lo definieron los alemanes o “la mayor contribución a la guerra moderna” como lo ensalzó el general norteamericano Marshall.

El Jeep inundó todos los escenarios de guerra y muchos se quedaron en ellos, desde Africa, a Europa y Asia. Tras la contienda, se fabricaron muchas réplicas cuando se acabaron los repuestos originales, o bien pasaron a producirse bajo licencia Willys. La nueva vida civil del Jeep había comenzado como vehículo de trabajo, agrícola, taxi, grúa, ¡o para transportar cualquier cosa de cualquier tamaño!

En 1949 apareció el “Civilian Jeep” o CJ

Mientras, en EE.UU., Willys-Overland registró Jeep como marca en 1950 con la intención de ampliar la gama para uso rural. Así nacieron las célebres siglas “CJ” (Civilian Jeep). En 1948 apareció el primer CJ-2A (derivado del militar M38), pero más lujoso y equipado. También estrenó la célebre parrilla con siete ranuras verticales que aún se conserva en todos los modelos (aunque los militares tenían nueve).

Distintas versiones del Jeep CJ se sucedieron durante la década de los ’50, adoptando otros lujos, como portezuelas y ventanillas, techo rígido, versiones de dos ruedas motrices y batalla larga…  El modelo CJ-3B estrenó el motor Hurricane de 4 cilindros y 71 CV de potencia –más alto- que obligó a elevar desde entonces la altura del capó delantero. Fue sustituido en 1954 por el CJ-5 (derivado de la versión militar empleada en la Guerra de Corea), que batió todos los récords: otras 600.000 unidades vendidas en todo el mundo.

En los años ’50 aumentan potencia y comodidad en Jeep

En la década siguiente comenzó la escalada de potencia: el motor  V6 “Dauntless” de 155 CV se instaló bajo el capó y comenzaron a popularizarse otras versiones que se han prolongado en el tiempo, como el Jeep Renegade. Las versiones posteriores –CJ-7 (1976) y CJ-8 Scrambler- introdujeron nuevos motores V8 de gasolina y los primeros diésel, carrocerías Pick-Up, nuevas cajas de transferencia para 4×4, cajas de cambio automáticas Quadra-Trac…

Junto al CJ, Jeep produjo nuevas variantes más familiares y civilizadas, como el Jeepster. Nacido en 1948, derivó en los años ’60 en la versión Commando (que se produjo también en España). Un vehículo para el campo, pero también un familiar. La gama de “station wagon” procedía de 1946 con el Willys SW, con capacidad para siete pasajeros y continuó en los ’60 con el Wagoneer y en los ’70 con el Cherokee, un SUV que sigue en producción en la actualidad.

Jeep Gladiator: el Pick-Up

Los Pick-Up también se incorporaron pronto a la gama Jeep, en la década de los ’40. El Gladiator (derivado del Wagoneer), con las mismas capacidades “off road” que el CJ pero distancia entre-ejes más larga y motores de gran potencia, sigue en producción actualmente.  También se fabricó el Jeep Comanche Pick-Up desde 1986 como complemento a la gama Cherokee.

Pero el sucesor del primitivo Jeep Willys MB, del que conserva todos sus atributos, es el Wrangler. Ha sido el sucesor de la gama CJ y se incorporó tras el CJ-7. Mantiene elementos desmontables como techo y puertas, más parabrisas abatible; tiene una sólida jaula antivuelco, robusta tracción total, reductora y grandes capacidades todoterreno. Su versión Rubicon es la más salvaje y eficaz fuera de carretera, hoy dotada de cambio automático, controles de tracción electrónicos y hasta de hibridación eléctrica.

Jeep, inventora del SUV todoterreno

Jeep ha conseguido en estos últimos 80 años pasar del estado de un vehículo de combate a crear un estilo de vida. Sus propietarios componen una comunidad mundial, organizan reuniones, excursiones y encuentros en todos los continentes. Y tienen el denominador común del amor por la libertad y por los terrenos abiertos a donde sólo les puede conducir.

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